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Las Guerras del Banco Central

Las Guerras del Banco Central  (La Tercera)

Hubo varios elementos que sorprendieron en la argumentación usada por el Banco Central para justificar la intervención este año del mercado cambiario.

Sorprendió que se planteara como una razón el deterioro del escenario externo, en circunstancias que éste sólo ha seguido mejorando en los últimos seis meses. Sorprendió también la especie de meta adoptada en materia de reservas internacionales, en tanto puede limitar la credibilidad del régimen de flotación libre y su vigencia en tiempos adversos.

Pero lo más llamativo fue la ausencia de referencias a un posible desalineamiento cambiario. Dicho argumento o una excesiva volatilidad de la moneda han sido, son y serán, en definitiva, las razones incuestionables para intervenir. Tras varias semanas de adoptada la medida, el mercado y nuestros modelos han validado que –tal como lo sugerí el día de la intervención- el “atraso cambiario” no existía.

Por un lado, mis estimaciones indican que, en torno a los $470, el tipo de cambio estaba alienado a sus fundamentos. Los términos de intercambio han seguido mostrando una tendencia sistemática al alza, ubicándose actualmente por encima incluso de los máximos de 2008. Con el fuerte dinamismo que viene mostrando la actividad, Chile ha vuelto a exhibir un alto diferencial de crecimiento frente al resto del mundo y, en particular, respecto a Estados Unidos. Y finalmente, la demanda interna no ha mostrado signos de ajuste, con tasas de expansión que se mantienen en torno a 15%.

Por otro lado, si el tipo de cambio hubiera estado desalineado, la decisión de intervenir y el ajuste consiguiente, no deberían haber alterado las perspectivas para el IPC. Tras la intervención y la pausa monetaria, las expectativas de inflación subieron un punto porcentual para 2011 y 2012, situándose ambas en torno a 4%, y más de medio punto porcentual en el plazo de 5 años. Así, en el acumulado del próximo quinquenio, el mercado descuenta ahora casi 3 puntos porcentuales de mayor IPC, una cifra relativamente similar al aumento nominal experimentado por el tipo de cambio tras la intervención.

En definitiva, si bien el peso se depreció en términos nominales, los precios de mercado sugieren que no necesariamente lo hará en términos reales. Esto sugiere que en la guerra de divisas el Banco Central disparó balas de salva, mientras que en la guerra contra la inflación quizás pierda una batalla este año.

  1. Aún no hay comentarios.
  1. enero 29, 2011 en 15:16

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