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Chile: ¿Hacia un menor dinamismo del mercado laboral?

Cobertura en prensa de la presentación sobre crecimiento y mercado laboral en la Mesa Redonda “Pleno Empleo: Presente y Futuro” del Círculo de Personas de ICARE.

Diario Pulso (19 de junio) Páginas en pdf

Victor Pertersen

Tal como una embarcación a vela que navega con el viento a favor, el mercado laboral chileno mostró un gran dinamismo en los últimos 3 años, anotando cifras récords en materia de creación de empleo y de desocupación, ayudado por el alto crecimiento económico (en torno a 6%), y la expansión de los salarios reales acorde con la productividad.

Sin embargo, a juicio del economista asociado de Grupo Security, Aldo Lema, este ciclo virtuoso estaría llegando a su fin, toda vez que ya no existiría el apoyo del escenario interno y externo, en lo que viene.

En el marco de su presentación en la mesa redonda del  Instituto Chileno de Administración Racional de Empresas (Icare), el analista advirtió que las grandes holguras que permitieron crecer al mercado laboral desde 2010 a la fecha, tras la crisis de 2008-2009 y la reconstrucción por el terremoto en 2010, se estarían cerrando, complicando una mayor creación de empleo.

“Existen varios factores para sostener que el actual pleno empleo, es más presente que futuro y que el mercado laboral perderá dinamismo en los próximos años, siendo el principal el bajo crecimiento potencial de la economía”, precisó.

En ese sentido, el socio de Vixion Consultores, en primer término, cuestionó que el PIB tendencial de la actividad chilena, esté en torno al 5%, como estimó el comité convocado por el ministerio de Hacienda.

“Que Chile haya crecido en torno a 5,5% con condiciones externas muy favorables y grandes holguras post crisis, torna optimista la tesis de un crecimiento potencial en torno a 5%”, señaló Lema.

De esta forma, se internalizaría un crecimiento potencial en torno al 4% (incluso que podría ser menor según políticas) con lo que, a su juicio, “el aporte de la inversión se estancaría, bajaría la contribución del capital humano por exiguo crecimiento de la población y calidad de la educación, junto con una recuperación de la productividad que ha sido muy pobre”.

En tanto, el cambio del escenario externo tampoco sería menor.

Lema sostiene que estaríamos transitando “desde un entorno externo muy favorable a condiciones normales o definitivamente adversas, considerando un rebalanceo del crecimiento mundial hacia EEUU, un menor crecimiento de China, normalización de la tasa de interés por parte de la FED, menores precios de los recursos naturales, y un menor flujo de capitales hacia América Latina”.

Lo anterior, implicaría inexorablemente “una fuerte pérdida de dinamismo del mercado laboral”.

¿Qué hacer? (Viene) Un problema de demanda

Considerando el patrón histórico del ciclo en el empleo, para el economista “los problemas en los próximos años dejarán de ser de oferta y volverán a ser de demanda”.

Al respecto, recordó que tras la crisis asiática, se generó un mercado laboral poco dinámico por algunos ajustes salariales desmedidos, pero sobre todo por caída del crecimiento (3% promedio 1998-2003).

Mientras que en la crisis de 2009, hubo una caída del empleo por contracción económica, pero sobre todo por el alto crecimiento de los salarios reales, tras una sorpresa deflacionaria.

Estos antecedentes, llevarían a un crecimiento económico entre 2% y 4% en el período 2014-17, con una fuerte desaceleración del crecimiento de la masa salarial, y dudas sobre distribución entre empleo y salarios reales.

En ese sentido, considera que el foco de las políticas públicas estructurales debería “mantenerse en el incentivo a la participación laboral y la inmigración”, aunque advierte que deberán reorientarse a amortiguar los costos de ajuste en el aterrizaje o en una crisis, “como reducir indemnizaciones por años de servicios, etc.”.

Así, el experto manifestó que también “deberán evitarse políticas que exacerben esos costos como una mayor sindicalización, negociación colectiva inter ramas, reajustes excesivos del salario mínimo, etc.”.

En este último punto, Lema argumentó que el aumento del desempleo en los próximos años  no sólo dependerá de las políticas laborales, sino que también del grado de flexibilidad en el ajuste de los salarios reales.

Por eso, descartó que elevar el salario mínimo a $250.000 como propone la Central Unitaria de Trabajadores (ver recuadro) no tenga efectos adversos.

“Hay que considerar que aún no se revierte el desequilibrio inducido en 1998 en materia de salario mínimo. Y en ese sentido, un alza de 30% en este ítem, o sea llevarlo a $250.000, provocaría una caída entre 1% y 2% en demanda por trabajo, o sea entre 80 y 160 mil puestos de trabajo”, enfatizó.

 

Diario El Mercurio (14 de junio)

“Entramos en un ciclo donde llega a su fin la caída del desempleo”
El bajo crecimiento potencial de la economía frenaría el mercado laboral.  

Lina Castañeda

“Entramos en un ciclo donde llega a su fin la caída del desempleo”, dijo Aldo Lema, economista asociado del Grupo Security, quien llamó a evitar la adopción de políticas cuyos costos se absorben en el futuro, cuando ocurre el cambio de escenario.

Aludió a lo ocurrido con el salario mínimo en 1998, en que reajustes desmedidos en cuatro años llevaron a que sectores importantes de la población estuvieran sin trabajo por un tiempo prolongado, situación en la que también influyó la caída en el ritmo de crecimiento de la economía a 3% promedio en 1998-2003.

Lema fue uno de los panelistas en una mesa redonda organizada por Icare donde se analizaron los desafíos para las empresas que presenta una situación de empleo, presiones salariales y regulaciones.

Un factor estructural que en su opinión frenará el dinamismo reciente del mercado laboral es el bajo crecimiento potencial que tiene la economía chilena. Desde su punto de vista, en los últimos tres o cuatro años la economía ha crecido en torno a 5,5% por las favorables condiciones externas, grandes holguras poscrisis 2008-09 y por efecto de la reconstrucción asociada al terremoto de 2010.

Pero esas holguras en tiempos más adversos ya no estarán y eso llevará a internalizar que el potencial de crecimiento de la economía chilena está en torno a 4% e incluso menor y no de 5% como se ha sostenido. Su estimación considera que el aporte de la inversión se estancaría en 2,5%; con una contribución del capital humano de solo 0,7% y una productividad que crece por debajo del 1%.

Lema planteó también que ya estamos transitando desde un entorno muy favorable a condiciones normales o adversas, lo que combinado con un crecimiento doméstico, que puede estar entre 2% y 4% en los próximos cuatro o cinco años, implicará una fuerte pérdida de dinamismo en el mercado laboral y desaceleración de la masa salarial. Y con una inflación que está por debajo del piso del rango meta del Banco Central, el ajuste no sería por la vía de los salarios sino del empleo.

Estimó que de reajustarse el salario mínimo en 30%, fijándolo en $250 mil, se perderían entre 80 mil y 160 mil empleos. También advirtió efectos negativos de exacerbarse políticas como mayor sindicalización y negociación colectiva por rama. Las políticas deben reorientarse a amortiguar costos, reducir las indemnizaciones por años de servicio, etc., dijo.

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