Inicio > Columna Internacional > Brasil: la decepción continuará

Brasil: la decepción continuará

Búsqueda  (Uruguay) y Pulso (Chile)

Hace exactamente una década, Brasil empezó a sorprender al mundo con un mejor desempeño económico y su retorno al radar de los inversionistas. Fue determinante en ello el favorable escenario que han enfrentado los países emergentes, así como la legitimación de la estabilidad macro y otras políticas realizada en el gobierno por el Partido de los Trabajadores (PT). Pero durante los últimos dos años, esas “sorpresas positivas” se fueron transformando en “negativas”, ante la realidad de la baja expansión económica y la ausencia de reformas estructurales.

El crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) cayó a 2,7% en 2011 y a apenas 0,9% el año pasado, luego del altísimo dinamismo que habían impulsado en 2010 el rebote de la economía mundial y las políticas expansivas ligadas al ciclo electoral.

Parte de esta desaceleración era necesaria para acotar desequilibrios como la inflación, la excesiva dependencia del ahorro externo, la vulnerabilidad fiscal y los problemas de competitividad.

Para ello se moderó el crecimiento del gasto público, se subieron las tasas de interés y se adoptaron medidas macroprudenciales para restringir el crédito. Esto ocurrió en 2011, durante el primer año del gobierno de Dilma Rousseff, y tuvo como señal más potente el retorno del superávit fiscal primario a casi 4% del PIB (desde 2%).

Además del aterrizaje de la actividad, dichos ajustes contuvieron la inflación en 2012. Y esto permitió devolver las políticas hacia instancias incluso más expansivas que las previas.

Hubo, de nuevo, mayor impulso fiscal con reaceleración del gasto público y rebajas discrecionales de impuestos.

La política monetaria fue más estimulativa, con el recorte de la tasa referencial (SELIC) desde 12,5% a 7,5% y la tolerancia de una depreciación (nominal) de casi 25% del real. Y por último el gobierno propició un manejo más expansivo del crédito flexibilizando algunas normas macroprudenciales (controles de capitales, regulaciones bancarias) e interviniendo directamente vías los bancos estatales.

Si bien todo esto, junto al mejor entorno externo, reactivará la economía este año, lo hará a costa de reponer también los desequilibrios y las vulnerabilidades. Así ya lo confirman la fuerte caída del superávit fiscal primario, el mayor déficit en cuenta corriente, el repunte inflacionario sobre 6% y el incipiente refortalecimiento del real.

Y ello por cuanto esas políticas se limitan a la “sintonía fina” de la demanda. Es ahí donde está la mayor decepción del manejo económico de los últimos años. Brasil no ha hecho, ni hará en lo inmediato, gran reformas estructurales -por el lado de la oferta- que le aumenten su (bajo) crecimiento potencial.

Primero, sigue desperdiciando la oportunidad de liderar un proceso de mayor apertura e inserción global. Ha sido históricamente más cerrado que sus “compañeros emergentes” de la sigla BRIC (Rusia, India y China) y ha evitado plegarse al impulso aperturista promovido por la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, México y Perú). Peor aún: Brasil ha intensificado algunas políticas proteccionistas y renunciado a liderar acuerdos de libre comercio con las principales potencias mundiales.

Segundo, la mayor estabilidad macro no la está consiguiendo en forma eficiente. La presión tributaria brasileña sigue entre las más altas del “mundo emergente” debido al elevado gasto público y al fuerte dirigismo estatal. Ello, junto a la jungla regulatoria y burocrática, ha impedido un gran despegue del capital físico y humano.

Por un lado, pese al boom económico de la última década, la tasa de inversión aún no pasa del 20% del PIB y cualquier aumento adicional parece acotado por la insuficiencia de ahorro interno.

En este sentido, las expectativas por la mayor infraestructura asociada a los grandes eventos deportivos podrían estar algo sobre dimensionadas: quizá simplemente “desplazan” otras inversiones y/o tienen un bajo impacto en el largo plazo.

Por otro lado, si bien ha logrado algunas mejoras en términos de cobertura y calidad educativa, ni siquiera lidera los indicadores respectivos de la “rezagada” América Latina, con el agravante de que –en países como Brasil- la educación “informal” o el aprendizaje en el trabajo, se ven menos estimulados por la baja inserción global.

Tercero y último, están las ahora llamadas “políticas activas de desarrollo productivo”, otrora denominadas “políticas industriales” y de las que Brasil ha sido tan adalid como ejemplo de fracaso. Durante el último tiempo, el gobierno ha reimpulsado franquicias tributarias puntuales, subsidios sectoriales, asignación directa de créditos, tratamiento arancelario diferenciado y otras medidas que –si bien pueden alterar la composición del  PBI- no necesariamente elevan su nivel. Y con el agravante de acrecentar la vulnerabilidad fiscal.

En definitiva, todo lo anterior se refleja en problemas serios y estructurales de productividad y competitividad que –sin reformas- hacen insostenible un crecimiento de largo plazo mayor al registrado en última década (3,5%). Por lo tanto, la decepción con Brasil no sólo continuará, quizás disimulada mientras haya “viento a favor”, pero seguramente recrudecerá cuando éste se vuelva “en contra”.

  1. Horacio Balseiro
    febrero 15, 2013 en 08:22

    Aldo, Comparto mucho mas esta visión que la que percibi en algún momento que tenias sobre Brasil.
    Es un país muy complejo desde todo punto de vista, por lo que no le será fácil hacer cambios importantes en el corto plazo y tal vez ni en el mediano.
    Hoy por hoy es el país de los anuncios.
    Para que tengas ideas las tan anunciadas concesiones de infraestructura se empantanan en analisis financieros de viabilidad que pueden llegar de 2 a 3 años para dar el financiamiento.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: