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Chile: si el péndulo se va centrar, no será de una vez, sin ambigüedad

¿Qué dejó la Cuenta Pública 2015 y el discurso de este 21 de mayo de la presidenta Bachelet? ¿Se confirmó el eventual giro político y económico? Comparto la entrevista con la periodista Olga Bustamante para el diario Pulso (viernes 22).

Aldo Lema sobre el discurso presidencial del 21 de mayo de 2015.pdf

Diario Pulso (viernes 22 de mayo), Olga Bustamante

El economista Aldo Lema no quedó satisfecho con el discurso presidencial y sostiene que el gran desafío es retomar el crecimiento. De lo contrario, ve que peligra la continuidad del conglomerado oficialista en un próximo período. “Los incentivos están puestos para un giro hacia el centro. Allí Bachelet se juega su presidencia y la Nueva Mayoría su reelección”, señala.

Dada la debilidad económica que vive el país, ¿el discurso de la Presidenta fue lo que se esperaba en el ánimo de restituir las confianzas, dar certidumbre e impulsar el crecimiento? 

Hay cierto mayor énfasis en recuperar las confianzas en materia económica y restablecer el diálogo en términos políticos. Eso estuvo en el inicio y el cierre del discurso. Pero quedan varias dudas. Por un lado, si se trata sólo de buenas intenciones o hay un cambio genuino. Por otro, faltaron anuncios más concretos y potentes. La ambigüedad da para muchas interpretaciones, pero no quita algunas incertidumbres.

¿Corresponde la preocupación que el Gobierno dice tener por el crecimiento con este discurso más bien pobre en anuncios?

En el discurso de la Presidenta el crecimiento económico mantiene una posición relegada. Así estuvo en la campaña electoral y también en 2014. Ahora es aún más difícil de justificar dada la desaceleración. Sin embargo, el crecimiento parece recuperar prioridad desde Hacienda, según las últimas declaraciones del ministro Rodrigo Valdés. Hay un reconocimiento de que no bastan las políticas de demanda para lograr una reactivación, que se necesita mover otras palancas.

¿Perdió la Presidenta una oportunidad en ese sentido?

Era ilusorio esperar ahora un giro aún más radical al ocurrido la semana pasada. Remover al equipo político y al ministro de Hacienda ya reflejaba cierto giro hacia el centro. Ya había habido una señal para una parte del espectro político y económico. Si el péndulo se va centrar, no cabe esperar que sea de una vez, sin volatilidad.

¿A su juicio se refrendó ese giro al centro, o se sembraron dudas al insistir en  las reformas?

Los incentivos están puestos para un giro hacia el centro. Allí Bachelet se juega su presidencia y la Nueva Mayoría su reelección. Para recuperar popularidad o neutralizar el retorno de Piñera, una reactivación económica parece condición necesaria. Y sin impulso externo, sólo se puede lograr recuperando el foco en el crecimiento y mejorando las confianzas y expectativas del sector privado. La caída en la aprobación presidencial y los sondeos de opinión reflejan que la gran mayoría ciudadana está “en la mitad de la cancha”, no en los extremos.

¿Era ésta una ocasión para empoderar más a su nuevo gabinete? ¿Fue así?

Más que en discursos, eso lo veremos en los actos. En la autonomía que tenga el equipo político y económico, y en su decisión de privilegiar el interés general por sobre intereses corporativos. Allí radicó el éxito político de Bachelet en su Gobierno anterior. Debería retomar ese manejo.

La Presidenta dijo tener la convicción ética y el fundamento técnico de que sus reformas son buenas “para una economía que quiere estar a la altura de sus oportunidades de desarrollo” ¿Cómo lee eso?

Quedan pocos que creen que las reformas no tuvieron impacto en el crecimiento. Me cuesta creer que la Presidenta siga en ese grupo. Si fuera así, creo que ministros como Eyzaguirre y Valdés tienen la tarea de persuadirla.

Tras todo esto, ¿cómo queda la tarea para el ministro de Hacienda?

Tiene dos grandes tareas. Cuidar la estabilidad y (re) amar el crecimiento,  parafraseando a Enrique Correa. Para ello tiene que quitar el foco de la reactivación en el gasto fiscal y llevarlo al terreno de las expectativas y la inversión. La productividad es un tema importante, que debe abordarse, pero no es la gran causante de la desaceleración reciente, ni puede por sí sola generar una recuperación.

Todo el mundo valora su gran expertise técnica, ¿pero de qué depende realmente su éxito?

En el corto plazo será premiado si Chile retoma un crecimiento mayor al mundial, sin arriesgar los equilibrios macroeconómicos. Pero eso no será fácil. Tendrá un contexto externo menos favorable y deberá recuperar políticas que movilicen el gasto privado. A la larga tiene el desafío de frenar planteos populistas y revertir el incipiente cambio de paradigma económico.

¿Cuán frenada está hoy la economía?

Si hubo brotes verdes al cierre de 2014 e inicios de 2015, éstos se marchitaron en febrero y marzo. Hubo una recaída de la actividad y del gasto privado. Ni los últimos indicadores, ni los precios de los activos sugieren una recuperación.

¿Queda espacio en materia fiscal? ¿Debe Valdés sincerar el no cumplimiento del déficit estructural en 2018?

Los espacios fiscales están casi agotados si se quiere mantener la credibilidad en la regla y eliminar el déficit estructural en esta década. Y serán menores con una nueva reducción en el crecimiento tendencial y en el precio del cobre de largo plazo. Efectivamente hay que plantear una consolidación fiscal, pero sobre todo despejando la duda que podría lograrse con otro aumento de la carga tributaria.

En materia de reformas, ¿cómo debe influir Valdés en la constitucional, en la laboral?

Debe convencer a la Presidenta que la moderación de las reformas no es a pedido de los empresarios, sino por el interés general, e incluso porque está en juego la aprobación presidencial y la reelección de su coalición. La próxima elección volverá a jugarse en la mitad de la cancha.

De todos modos parece más una política de contención de daños que otra cosa…

Es cierto que Burgos y Valdés aparecen más como defensas, que como buenos delanteros, pero la oportunidad para irse al ataque está. Reformar las reformas, reincorporando buenos criterios técnicos e históricos consensos, es clave. Un buen ejemplo en ese sentido ha sido el Consejo para la Transparencia.

¿Usted apuesta a que lo lograrán? Si es así, ¿cuán rápido se puede recuperar esta economía y a qué niveles?

Creo que los escenarios más pesimistas, de recesión o estanflación, son ahora menos probables. Pero tampoco da para esperar una gran reaceleración. Hubo muchas señales negativas durante el último año en tiempos en que Chile tenía que seguir diferenciándose positivamente. La confianza se pierde rápido, pero cuesta recuperarla. Y más aún en medio de un debate constituyente.

Si no lo logran, ¿cuál sería el resultado?

Crecimiento mediocre, inferior al del mundo por varios años, con un desempleo estructuralmente más alto y deterioro de los indicadores sociales. Y con ello problemas de gobernabilidad muchos mayores a los derivados de ciertas desigualdades.

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